Un lugar encantador para disfrutar la auténtica cocina francesa, donde cada plato refleja la calidad de la materia prima, la dedicación y el respeto por la tradición gala. Fui varias veces y seguiré haciéndolo porque es como sentirse en Francia desde un rincón de San Telmo.
Me encantó la calidez, lo sencillo del lugar y su gente atenta en todo momento. Su comida justa y muy rica.
Tuvimos un hermoso almuerzo de domingo!!
Volveré